Las rosas que nunca fueron mías
Mi vida cambió en un instante cuando mi marido, Tomás, llegó a casa con un ramo de rosas rojas. Lo que parecía un gesto de amor se convirtió en el inicio de una verdad dolorosa. Entre la rutina, las sospechas y el silencio, descubrí que las flores no eran para mí, y tuve que enfrentarme a la traición y a mis propios miedos.