Mi abuela no descansará en paz hasta que comparta mi piso con mi hermano
Mi abuela, en su lecho de muerte, me obligó a prometer que compartiría mi piso con mi hermano Luis, a pesar de nuestra relación rota desde hace años. La convivencia forzada destapa viejas heridas familiares, secretos y resentimientos, mientras la sombra de la promesa pesa sobre mí. Entre discusiones, recuerdos y silencios, me enfrento a la pregunta de si la familia realmente puede curar lo que el tiempo y el orgullo han destruido.