Vivir bajo el reloj de Carmen: una odisea familiar en Madrid
Desde el día que entré en casa de mi suegra, supe que mi vida cambiaría: Carmen tiene la puntualidad de un coronel y una lengua afilada. Cada minuto cuenta y el más leve despiste tiene castigos silenciosos: el café se enfría, la comida desaparece. Con el corazón en vilo, aprendí a amar y temer a mi nueva familia española.