“Mamá, vente a vivir con nosotros”: La historia de Teresa y el precio de la compañía
Mi hija Lucía insistió durante meses para que me mudara a su casa en Madrid. Yo, Teresa, de setenta y cinco años, finalmente cedí, creyendo que encontraría calor familiar y compañía. Pero la realidad fue muy distinta: la soledad puede ser aún más profunda rodeada de gente.