Siempre en segundo plano: Mi lucha por un hogar y una familia justa

Vivo con mi marido, Luis, y nuestro hijo pequeño en una diminuta habitación en Madrid, mientras mi suegra ha regalado el piso familiar de dos habitaciones al hermano menor de Luis. Cada día me enfrento al sentimiento de injusticia y a la impotencia de ver cómo nuestra vida no avanza, atrapada en un espacio que se nos queda pequeño y en una familia que parece no valorarnos. Me pregunto si el amor y la lealtad pueden sobrevivir cuando la injusticia se instala en casa.