¿Mamá, ahora tú también eres solo una invitada? – La historia de una madre y su hogar perdido
Me llamo Carmen y, tras vender mi piso para ayudar a mi hijo Luis y a su esposa Marta, me mudé con ellos esperando recuperar el calor familiar. Sin embargo, pronto empecé a sentirme una extraña en mi propia casa, como si mi presencia fuera una molestia. Ahora me pregunto si alguna vez volveré a sentir que pertenezco a algún sitio.