Vendí mi hogar por mis hijos, pero ahora estoy sola: ¿mereció la pena sacrificarlo todo por la familia?
Me llamo Carmen, tengo 66 años y toda mi vida la dediqué a mi familia. Hace un año vendí mi piso grande para ayudar económicamente a mis hijos, creyendo que así estaríamos más unidos. Ahora, en un apartamento pequeño y silencioso, me pregunto si el sacrificio valió la pena.