Cuando el hogar deja de ser refugio: Mi huida nocturna con mis hijos y la amarga lección de la confianza
Nunca imaginé que llegaría el día en que tendría que huir de mi propia casa en plena noche, con mis hijos temblando de miedo a mi lado. Busqué ayuda en las personas que más quería, pero solo encontré puertas cerradas y miradas esquivas. Aquella noche me enseñó lo difícil que es pedir apoyo cuando el mundo prefiere mirar hacia otro lado.