Cada fin de semana, mi casa es un campo de batalla: ¿Soy solo la criada aquí?
Cada sábado, mi hogar se convierte en una trinchera silenciosa donde lucho contra las expectativas de mi suegra y mi cuñada. Siento que me pierdo entre las tareas y las exigencias, mientras mi marido, Andrés, parece no darse cuenta de mi sufrimiento. ¿Tendré algún día el valor de decir basta y recuperar mi paz?