El regreso inesperado de Marcos: ¿Pueden sanar las cicatrices invisibles del alma?
Era un martes como cualquier otro. Mientras preparaba una infusión y me envolvía el aroma cálido de las manzanas asadas, no imaginé que mi vida iba a girar por completo. Cuando abrí la puerta y vi a Marcos, después de dos años desaparecido y viviendo con su amante en París, sentí que el tiempo se detenía y el corazón me latía en los oídos.