Después de los sesenta: Cuando la soledad se rompe en un banco de la Gran Vía
Siempre pensé que la soledad era mi destino tras los sesenta, hasta que un encuentro inesperado en una parada de autobús removió todo mi pasado. Allí, entre el bullicio de Madrid, una simple pregunta sobre libros me devolvió a la vida y a los recuerdos de un amor que creía enterrado. Ahora me pregunto si es posible volver a empezar cuando ya has aprendido a vivir sola.