“No quiero ser la dueña de esta casa”: El grito ahogado de Lucía
Me llamo Lucía y hoy, mientras las lágrimas me quemaban las mejillas, sentí que no podía más. Mi madre salió dando un portazo, acusándome de ser una desagradecida, y yo me quedé sola, rodeada de todo lo que siempre me compraron, pero sintiéndome más vacía que nunca. ¿De qué sirve tenerlo todo si no puedes decidir nada sobre tu propia vida?