Me fui de casa de mi marido y mi suegra: ¿tuve derecho a huir de mi propia vida?
En una tarde lluviosa de noviembre, tomé la decisión más difícil de mi vida: abandonar el piso que compartía con mi marido, Luis, y mi suegra, Carmen. Ahora, sentada sola en una habitación alquilada en Lavapiés, me debato entre la culpa, el miedo y la esperanza de un nuevo comienzo. ¿Fue cobardía o el primer paso hacia mi libertad?