El precio del silencio: Una madre frente al abismo del juego

Me llamo Carmen y nunca imaginé que el amor por mi hijo, Sergio, me llevaría a hipotecar mi propia vida. Todo empezó con una llamada desesperada y terminó con una traición que aún me duele en lo más profundo. Ahora me pregunto si el silencio y la vergüenza no son peores que la ruina económica.