La verdad de una madre: Cuando el amor no basta
Me llamo Lucía y durante años he guardado silencio mientras mi suegra, Carmen, favorecía abiertamente a mi cuñada Elena. Mientras a ella le llovían regalos y dinero, a mi marido y a mí solo nos quedaban comidas familiares llenas de silencios incómodos y la amarga sensación de no ser suficientes. Esta es mi historia, un grito ahogado por la justicia y una pregunta que me desgarra: ¿hasta dónde se puede llegar por la familia?