Cuando las puertas se abren: El regreso a casa y el peso de los silencios
Recibí una llamada de mi madre: venían invitados a casa. De inmediato, sentí cómo se removían viejas heridas y el eterno sentimiento de no pertenencia en mi propia familia. Esta vez, decidí quedarme y enfrentarme a todos, a ellos y a mí misma.