Le entregué mi casa a mi hija creyendo en el calor familiar: ahora me ruega que me marche
Creí que cederle mi casa a mi hija, Lucía, sería el inicio de una vejez tranquila y acompañada. Hoy, sentada en el banco del parque, me pregunto en qué momento todo se torció y por qué la familia puede doler más que cualquier otra cosa. Esta es la historia de una madre que confió demasiado y de una hija atrapada entre el amor y la presión de la vida moderna.