Cuando la traición duerme bajo tu propio techo
Acogí a mi mejor amiga, Lucía, en mi casa tras su divorcio, creyendo que la amistad era más fuerte que cualquier adversidad. Sin embargo, nunca imaginé que su presencia desataría una tormenta en mi familia y pondría a prueba los cimientos de mi confianza y mi matrimonio. Hoy, mientras recojo los pedazos de mi vida, me pregunto si alguna vez podré volver a confiar en alguien como lo hice con ella.