El día que me atreví a ser diferente: Una historia de coraje en el patio del colegio
Me llamo Lucía y nunca olvidaré el día en que mi hija, Martina, de solo tres años, llegó a casa con los ojos llenos de lágrimas por culpa de unos niños que la acosaban en la guardería. Aquel dolor me atravesó el alma y me hizo cuestionar todo lo que creía sobre la bondad y la crueldad en el mundo infantil. Pero fue la inesperada intervención de mi hermano Álvaro, con su gesto valiente y extravagante, lo que cambió para siempre nuestra manera de enfrentar el miedo y la diferencia.