Cuando la tradición duele: el cumpleaños que rompió mi familia
Me llamo Lucía, y aquel 25 de febrero, mientras lavaba los platos del postre y escuchaba el eco de los gritos en el pasillo, entendí que la tradición familiar se había convertido en una carga imposible de llevar sola. Siempre había sido yo quien organizaba mi propio cumpleaños, entre tortillas de patatas, flanes caseros y discusiones veladas, pero aquella noche decidí decir basta. Nunca hubiera imaginado que cambiar las reglas provocaría tanta rabia, tantas lágrimas y tantas verdades escondidas durante años.