Un año de silencio y una puerta entreabierta: ¿se puede volver a empezar?
Hace un año que mi marido, Luis, se marchó de casa, dejándome sola con nuestro hijo y una casa llena de recuerdos. Hoy, inesperadamente, ha vuelto a llamar a la puerta, trayendo consigo la misma maleta y una mirada cansada. Ahora debo decidir si le permito regresar a nuestras vidas o si cierro la puerta para siempre.