Cuando la llamada de mi hija duele más que el silencio: Mi historia de amor, decepción y límites
Siempre esperé la voz de mi hija como quien espera la lluvia en agosto. Ahora, cada vez que suena el teléfono, mi corazón se encoge de miedo y tristeza. ¿Hasta dónde puede llegar el amor de una madre cuando la decepción se convierte en rutina?