Hace dos años que mi hijo no me habla: la puerta cerrada de mi propia sangre
Hace dos años que mi hijo, Daniel, me cerró la puerta de su vida. Vivo con el peso de mis decisiones pasadas, preguntándome si mi exigencia y mi manera de educarle le alejaron para siempre. Cada día lucho con la culpa, la esperanza y el miedo de no volver a escuchar su voz.