Mi grito silencioso desde Atocha: ¿Dónde quedó la madre que era?
Comencé este relato con el alma en carne viva, cuando tomé la maleta y me alejé de mi familia. Mi día a día siempre fue de sacrificios y silencios, pero un día descubrí que yo también necesitaba respirar. Hoy os pregunto cómo se recupera el valor propio después de perderse completamente en los demás.