«¿Dividimos la cuenta, por favor?» – Una noche que lo cambió todo

Una cena común con un chico llamado Sergio se convirtió en el espejo de mis inseguridades y límites. Aquella noche, una simple frase me obligó a enfrentarme a mi miedo de decepcionar y a la necesidad de defender mi dignidad. Aprendí, entre lágrimas y silencios, que el respeto propio no se negocia, ni siquiera en los pequeños gestos.