Nunca llegué a decirle a mamá que estaba embarazada
La noche en que mi madre reunió a mi hermano Diego y a mí para hablarnos de su herencia, yo llevaba un secreto que me quemaba por dentro: estaba embarazada y no sabía cómo decírselo. La muerte de mi padre nos había dejado rotos y, en medio de la incertidumbre, mi madre decidió repartir sus ahorros entre nosotros. Pero el miedo, la culpa y la esperanza se entrelazaron en mi pecho, mientras la vida me empujaba a enfrentar verdades que nunca imaginé.