¿Otra vez durmiendo? El último día de mi matrimonio en Madrid
Desperté con la voz de mi suegra al teléfono, reclamándome por no haber preparado el desayuno para mi hijo, Daniel. Mi marido, Luis, llevaba años comportándose más como un niño que como un compañero, y ese día supe que había tocado fondo. Entre reproches, silencios y una maleta a medio hacer, decidí que era hora de salvarme a mí misma.