¿Por qué ella y no yo?
Desde el primer día de mi matrimonio con Alejandro, he sentido el peso de la comparación con su exmujer, Lucía. Su madre, doña Carmen, nunca me ha aceptado, y Alejandro no deja de recordarme lo perfecta que era Lucía como nuera. Lucho por ser aceptada sin perderme a mí misma, pero cada día siento que me desvanezco un poco más.