Mi marido prefiere la comida de su madre: ¿celos o algo más?

Anoche soñé por segunda vez con mi suegra, y el sueño fue tan real que me desperté sudando y con el corazón acelerado. Mi marido, Luis, lleva semanas yendo a casa de su madre a comer, a escondidas, como si fuera un secreto vergonzoso. Me siento desplazada, incomprendida y, sobre todo, sola en mi propio hogar.