La esponja sucia: el precio de la disciplina

Nunca olvidaré el día en que escuché a mi hija llorar tras la puerta del baño. Mi exmarido, Antonio, había decidido castigarla de una forma que jamás imaginé posible. Desde ese momento, mi vida y la de mi hija cambiaron para siempre, y tuve que enfrentarme a la dura realidad de hasta dónde puede llegar alguien en nombre de la disciplina.