Me enamoré después de los sesenta: ¿Soy ridícula por buscar la felicidad?
Me llamo Carmen y a mis 63 años, tras la muerte de mi marido, creí que la soledad sería mi única compañía. Pero el destino me sorprendió con un nuevo amor, aunque mi familia no lo entiende y me juzga. Esta es mi historia de valentía, amor tardío y la lucha por ser feliz a pesar de las críticas.