En la sombra de la pausa: El precio de la confianza
Durante una pausa para comer en la fábrica, mi compañero Tomás me traicionó por algo tan simple como el pago de un menú. Ese pequeño acto me obligó a enfrentarme a mis propios límites de confianza y a las heridas invisibles que deja la decepción. Entre el ruido de las máquinas y el silencio de la traición, aprendí que a veces lo más doloroso no es lo que te quitan, sino lo que te hacen perder de ti mismo.