Lo que siembras, recoges: Un mes de arroz y silencios
Tras una discusión feroz con mi marido, decidí que él mismo debía comprobar lo que era vivir con lo mínimo. Durante un mes, solo tuvo arroz para comer, y cada día la tensión en casa crecía, afectando incluso a nuestros hijos. Al final, me pregunté si mi venganza había valido la pena o si solo había sembrado más dolor en nuestra familia.