El eco de las despedidas: Una madre entre el amor y la culpa

En una noche de invierno en Madrid, me vi obligada a pedirles a mis hijas que se marcharan de casa. La convivencia se había vuelto insoportable, marcada por discusiones, reproches y heridas que no cicatrizaban. Ahora, mientras el silencio llena las habitaciones vacías, me pregunto si alguna vez podré perdonarme por haberlas dejado ir.