El día que dejé de contestar el teléfono
Durante años fui la hija, madre y esposa perfecta, siempre disponible para todos menos para mí. Un día, agotada y al borde de un colapso, decidí dejar de contestar el teléfono y descubrí lo que significa vivir para una misma. Ahora, a mis 62 años, me pregunto si es posible recuperar el tiempo perdido y si alguna vez aprenderemos a pedir lo que necesitamos.