La habitación ya no es mía: Bajo la sombra de un invitado
Una mañana cualquiera, mi madre me anunció que debía ceder mi habitación a mi primo Sergio, recién llegado de Sevilla. Lo que parecía un simple favor familiar se convirtió en una batalla silenciosa por mi espacio, mi identidad y mi lugar en casa. Entre discusiones, silencios y miradas furtivas, descubrí lo que significa perder lo propio y luchar por ser escuchado.